El Parlamento Europeo rechazó la propuesta del "permiso único" de trabajo y residencia para los inmigrantes legales no comunitarios. Con esta nueva legistación se pretendia simplificar los trámites para obtener dichos permisos.
Con 325 votos los socialistas europeas ganaron en su negativa, frente a un reñido 305 de aprobación y 25 abstenciones.