
Después de recibir una llamada salió de Colombia. “En ese tiempo teníamos las puertas abiertas en todas partes, entonces sólo necesité una carta de invitación y mi maleta”, cuenta Elodina Pérez cuando se remonta a 1998, año en que viajó a Suiza.” Llegué el 11 de septiembre y a los seis días ya trabajaba en el restaurante de un español”.
Más adelante pasó a cuidar niños y a los tres años se independizó. Tiene jefes de todas partes del mundo, con los que se comunica a través de notas o con un cariñoso “mi amor”. “Yo el día de la entrevista les preguntó sí les molesta el “mi amor”, porque yo no me siento bien diciéndole a nadie señora, messie o madam.” Trabaja aseando casas por horas y dice que la clave su éxito es que sabe ahorrar.
Gracias a su perseverancia consiguió el papel de la abuela en el montaje de un grupo de teatro. Siempre le gustó actuar pero nunca tuvo la oportunidad de hacerlo por eso la emoción cuando habla de su debut: “fue una sensación increíble, en un principio me sentía insegura por eso cuando salí me imagine sola en el escenario para que no me dieran nervios”.
La obra hablaba de la vida de los inmigrantes en Suiza, cómo son tratados y muchos de los abusos que contra ellos cometen, un tema bien sabido por Elodina y pese a lo cual no ha querido regresar a Colombia, “me faltan pocos kilómetros para llegar a la meta, cuando llegue, vuelvo”.
Con su sonrisa alegra el lugar donde llega, no habla francés pero se hace entender, es positiva, dice ver la vida de color azul claro, preferir Barcelona a Madrid, y predica que el ambiente lo hace cada uno, por eso ningún lugar es horrible.
En su país la esperan dos de sus cuatro hijos, su esposo, seis nietos y tres bisnietos. Por su parte, Elo aguarda paciente a que el gobierno por fin le reconozca sus 12 años de estadía en Suiza.
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Elodina en escena