Es un sistema de entrenamiento físico y mental, inventado a principios del siglo XX por el alemán Joseph Hubertus Pilates, quien unió la gimnasia, la traumatología y el yoga. Uniendo así la fuerza muscular con el control mental, la relajación y la respiración.
Este ejercicio busca por medio de la mente poder controlar el cuerpo, encontrando el equilibrio y la unión entre ambos.
Es un método que se emplea, no para quemar grasa y bajar de peso si no para fortalecer los músculos internos y así poder tener una estabilidad y firmeza en la columna vertebral. Por lo que es muy utilizado como terapia para curar dolores de espalda.
Va fuertemente ligado con los ejercicios de respiración, posiciones correctas del cuerpo y flexibilidad de este.
Este ejercicio, ayuda abrir la mente a la relajación y disminuir así el estrés que manejamos día a día.
Hacer pilates, tiene muchos beneficios como lo es el equilibrio entre nuestro cuerpo físico y nuestra mente y nuestros ser interior en conexión con nuestro ser exterior... todo esto, nos brinda mas seguridad y tranquilidad en nuestro diario vivir, agitado y ocupado.
Pilates, es una técnica muy utilizada mas que todo, por las personas que no tienen mucho tiempo para dedicarle a su cuerpo y poseen una agenda muy apretada; ya que con solo una hora de pilates diaria, el cuerpo adquirirá la suficiente relajación que necesita para llevar el ritmo agitado que tienes de vida. Pocisiones
1. En esta posición de pilates tu respiración es lo importante. Recostado en el suelo y con tus manos a un lado de tu pecho respira profundamente, al tiempo que cuentas hasta cinco. Con tus manos sentirás el paso de tu respiración, no expandas ni infles tu abdomen. Exhala igual, contando cinco. Aprieta tu cuerpo contra el suelo, la panza, como si quisieras traspasar el suelo. Mantenlo así hasta que vuelvas a tomar aire.
2. No te levantes del suelo, coloca tus brazos estirados a los lados, pero sin estirarlos demasiado. Cuida que tus muñecas queden alineadas. Así, de manera firme, dirígelos hacia arriba como si te hubiesen lanzado una pelota. No muevas el cuerpo cuando realices el movimiento, mantenlo firme en el suelo y coordina con tu respiración.
3. Un vez realizados los ejercicios anteriores, es hora de empezar con el movimiento que hace tan especial a esta posición. Recostada en el piso, flexiona tus rodillas de tal manera que queden paralelas a tus caderas. Tu columna debe estar presionada contra el piso. Ten a la mano una pelota, pues deberás colocarla entre tus muslos, así te será más fácil mantener la posición al tiempo que tensas aún más el abdomen y controlas la fuerza. Inhala, y al hacerlo, acerca tu barbilla al pecho y al exhalar regresa a su posición anterior, al tiempo que elevas tus brazos que están estirados y firmes. Combina las posiciones anteriores y realiza este ejercicio por lo menos unas diez veces más, no olvides que tu respiración es muy importante.