DEPAPAYA LOS INVITA A HACER EN FAMILA LA NOVENA DE NAVIDAD
Oración para todos los días
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro hijo la mejor prenda de vuestro amor para que hecho hombre en las entrañas de una virgen naciera en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo en nombre de todos los mortales os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido y con tal desprecio de todo loterreno, que Jesús recién nacido, tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén. (Se reza tres veces el Gloria al Padre)
Día Primero
Diciembre 16
Y le dijó el ángel: "Deja de temer, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás y darás a luz un Hijo, al que pondrás por nombre Jesús. Será grande y llamado Hijo del Altísimo; el Señor le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin". Dijó entonces María: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra". Y el ángel la dejó. (Lucas 1,30-33;38)
En el principio de los tiempos el verbo reposaba en el seno de su padreen lo más alto de los cielos; allí era la casa, al par que el modelo de toda la creación. En esas profundidades de una incalculable eternidad, permanecía el niño de Belén. Allí es donde debemos buscar sus principios que jamás han comenzado; de allí debemos dar la genealogía del eterno que no tiene antepasados y cimentar la vida de complacencia infinita que allí llevaba. La vida del Verbo Eterno en el seno de su padre era una vida magnífica. Sin embargo, ¡misterio sublime! Buscaba otra morada, una mansión creada. No era porque en su mansión eterna faltase algo a su infinita felicidad, sino porque su infinita misericordia anhelaba la redención y la salvación del genero humano. Salvación que sin él no podría verificarse. El pecado de Adán había ofendido a un Dios y esa infinita no podía ser reparada sino por los méritos de ese mismo Dios. La raza de Adán había desobedecido y merecido un castigo eterno. Era pues, necesario para salvarla y satisfacer su culpa, que Dios sin dejar el cielo tomara la forma de hombre sobre la tierra y con la obediencia de los designios de su padre, expiara aquella desobediencia, ingratitud y rebeldía. Era necesario en las miras de su amor, que tomase la forma, las debilidades y la ignorancia sistemática del hombre, que creciese para darle crecimiento espiritual, que sufriese para morir a sus pasiones y a su orgullo. Y por todo eso, el Verbo Eterno, arde en deseos de salvar al hombre y redimir al culpable.